Tráfico ilegal de animales en España

loro jaula

¿Sabían cuál es el segundo negocio ilegal que más dinero mueve en España? Pues, nada más y nada menos que el comercio ilegal de animales, que incluye, particularmente, especies amenazadas.

En efecto, España parece ser la principal puerta de entrada de estos animales al continente Europeo y el estrecho de Gibraltar es la vía más transitada para hacerlos entrar. Se trafica con diversas especies, desde aves y mamíferos como monos, tigres, leones, osos hasta reptiles como tortugas, serpientes y camaleones. Estos animales suelen ser originarios de países como Marruecos, Argelia o incluso de países más lejanos como Perú.

Las autoridades de nuestro país, conociendo que España, por su proximidad geográfica con el continente africano es propensa al tráfico de animales, están obligadas a tomar cartas en el asunto con el fin de frenar el contrabando. Se deben implantar mecanismos más efectivos dirigidos a reducir la entrada y distribución de animales. Pero no solo eso, las autoridades deben velar para que los involucrados en el tráfico ilegal de animales sean realmente penalizados. En efecto, si detenemos el contrabando en la frontera, estamos interrumpiendo el tráfico pero antes ya se ha fallado en proteger al animal del maltrato ocasionado por las organizaciones criminales.

Lo más vergonzoso es que estos animales están siendo utilizados para la industria del entretenimiento o para usos banales. El ser humano ha llegado al egoísmo más profundo al creerse con el derecho de “secuestrar” y privar a un animal de su hábitat, del contacto con los otros de su especie y de su libertad por el simple hecho de entretener a otros. Nos hemos atribuido derechos que no nos corresponden.

Por otra parte, ¿cómo creen que trasladan a los animales? En primer lugar, los mismos deben pasar largas horas de viaje encerrados. Se dice además que los animales son narcotizados para que duerman durante el viaje. Por ejemplo, al parecer los loros son adormecidos e introducidos en tubos para hacerlos pasar desapercibidos. Evidente, además de maltratar a los animales, se pone sus vidas en peligro.

Ahora bien, aunque hemos iniciado nuestro artículo hablando de España como puerta de entrada para el tráfico de animales originarios de otros países, España a su vez es un país de origen de especímenes víctimas del contrabando. Un caso que puede ilustrar esta situación es el de las aves rapaces que son abundantes en Españas y que en países del Medio Oriente son solicitadas por compradores sin escrúpulos que las consideran un “símbolo de estatus”.

La situación es aún más grave, ya que el comercio ilegal de animales se ha extendido incluso al mundo cibernético y ahora las organizaciones criminales aprovechan este medio para sacar provecho económico de los animales.

Evidentemente, los involucrados en el comercio ilegal de animales ignoran el enorme daño que pueden ocasionar no solo directamente a las especies victimas de contrabando sino también a otras especies. En efecto, cuando se introduce una especie extranjera a un hábitat que no es el propio, esto podría tener graves consecuencias en el ecosistema. Por ejemplo, una de las especies que se ha traído a España es el cerdo vietnamita. Ahora, la provincia de Alicante tiene muchos de estos animales que de algún modo u otro circulan libremente en sus montes. La consecuencia es que hay especies híbridas entre el jabalí y el cerdo vietnamita y esto podría acarrear a su vez que dentro de unos años, el jabalí autóctono de Alicante se extinga. Y esto es tan solo un ejemplo, podríamos citar muchos más. Quizás ahora no lo vemos con claridad pero cada vez que perjudicamos a un animal, nos estamos haciendo daño a nosotros mismos también.

Ahora bien, ya desde un punto de vista más positivo, podemos señalar que existen organizaciones que se preocupan por rescatar a los animales víctimas del tráfico ilegal y los albergan en recintos especiales pensados en su recuperación. Uno de lo más implicados en la labor en España, es el Santuario de Animales Nuevo Arca de Noé, ubicado en las afueras de Alicante. Estas iniciativas son realmente admirables, sin embargo, esperamos que en un futuro no sean necesarias y que la educación y concienciación de los seres humanos sean lo suficientemente elevadas que el daño hacia los animales desaparezca de nuestro país y de todo el mundo.