¿ Por qué hay tantos animales en las protectoras?

perro abandonado

Las estadísticas demuestran que las entidades protectoras de animales recogen a un perro o gato cada cinco minutos. Y no sólo de la calle, también los hallan en medio de una ruta despoblada, y en proximidades a zonas de caza. Los perros y gatos son excelentes compañeros para todas las personas. ¿Porqué entonces las personas se comportan tan mal con las mascotas?

En España, aproximadamente la mitad de la población tiene un animal de compañía (se destacan los perros y los gatos). Entre éstas personas, muchas consideran a su perro o gato como un miembro más de la familia, y se identifican con ellos como si fueran un amigo más. Sabiendo ésto, es difícil entender porqué algunas personas abandonan a un animal que han adoptado, luego de un tiempo de vivir con él.

Según la directora de la Fundación Affinity, Isabel Buil, el problema es de vínculo: “Las razones para abandonar que se aducen ante las protectoras, que es lo que hemos podido analizar, son de una enorme variabilidad, pero la más frecuente, apenas el 16% de las respuestas, son las razones económicas. La segunda, camadas no deseadas, sobre todo entre los gatos en primavera”. Buil se refiere a una investigación acerca del vínculo entre personas y sus mascotas realizado por la Fundación Affinity y financiada por la Universitat Autònoma de Barcelona.

Otros motivos que las personas aducen para abandonar a sus mascotas son los problemas de comportamiento o que terminó la temporada de caza y con ella la “utilidad” del perro. Un pequeño grupo manifiesta haber perdido el interés en el perro.

Según el análisis, gran cantidad de las mascotas que luego son abandonadas llegan al hogar en forma de regalo, lo cual dificulta el compromiso de cuidar del animal. Si el perro llega como un regalo, entonces no es una decisión libre ni consciente, y eso condiciona el futuro de la mascota. Las personas que regalan animales de compañía sin consultarlo antes, creen que están regalando un objeto, no un ser vivo con necesidades, costumbres y un comportamiento particular. Un perro necesita comer, ser aseado, pasear, y eventualmente visitar al veterinario. Todas éstas situaciones generan gastos y requieren de tiempo y dedicación. Un animal en la familia significa un cambio general de la dinámica hogareña, una re-configuración de las rutinas, responsabilidades y gastos. No se puede forzar a una familia o individuo a ésta situación, por mas bienintencionado que sea el regalo.

No todo son malas noticias, ya que desde la Fundación afirman que cada vez más reciben a perros con su correspondiente chip, aunque las cifras están lejos de ser las deseables.

Otro motivo para la baja tasa de adopciones en las protectoras es que la mayoría de las familias que buscan un perro, lo buscan en tiendas. Sólo una de cada diez piensa en acudir a una protectora.

El problema de los animales en las protectoras es cultural y de educación, y debe ser discutido y enfrentado en conjunto y de manera comprometida por los proteccionistas particulares, las protectoras de animales, los representantes del Estado y por supuesto, la sociedad en general.