Los perros que ayudan a los presos a reintegrarse en la sociedad

terapia AbandoNoAnimal

Los beneficios que generan los perros en la sociedad es enorme. Pueden ayudar a acelerar el proceso de sanación de las personas en los hospitales, hacen sentir más confiados a los niños que padecen alguna deficiencia mental y también tienen la capacidad de aliviar el estrés de las personas que se encuentran dentro de la cárcel, y los ayudan a reintegrarse en la sociedad.

El programa Terapia Asistida con Animales de Compañía en centros penitenciarios de la Fundación Affinity (TEAAC) ha tenido excelentes resultados en diversos centros penitenciarios de España. Usan canes para aliviar el estrés de los confinados y mejorar su estado anímico.

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“Trabajar con perros me cambió la vida”, cuenta Miguel, un hombre que estuvo dos veces en prisión, a La Razón. En la cárcel Valdemoro formó parte del TEAAC y compartió con dos canes: Princess y Rey.

El beneficio de la terapia con perros

Ambos perros, que provienen de albergues diferentes, forman parte de los 40 canes que son usados para interactuar con los confinados para ayudarlos a reintegrarse en la sociedad. “Miguel era un interno deprimido, no participaba en ningún taller, no quería salir de su celda ni ducharse, la psicóloga pensó que los perros podrían ayudarle”, dice Maribel Vila, quien dirige este tipo de terapias para la Fundación Affinity.

Salir a pasear con los perros era el premio que recibía Miguel si se aseaba y seguía las órdenes de los guardias de la prisión. El trato con los canes mejoró por completo el estado anímico de Miguel y lo hizo una persona sociable

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Inicialmente el TEAAC se desarrollaba en 20 cárceles. Actualmente se lleva a cabo en 14 centros penitenciarios. La fundación se encarga del mantenimiento del animal, mientras que la prisión debe proporcionar el espacio para la estancia del perro. Suelen haber dos perros por cárcel.

Los perros viven en la prisión, pero con todas las comodidades. En Estados Unidos existe un programa similar, con la diferencia de que los perros no viven en la penitenciaria, sino que vuelven al albergue.

Perros dóciles y amistosos 

La Junta de Tratamiento –conformada por un sicólogo, un educador y el subdirector- se encargan de evaluar a los presidiarios candidatos a formar parte del programa. La mayoría de los perros que son usados en el programa son labradores, aunque lo más importante no es la raza sino el carácter del animal.

“Los labradores suelen ser perros dóciles, pero también hay otros, independientemente de la raza, que reúnen las características que precisamos: deben ser sociables, trabajadores y no pueden ser agresivos. Además, deben se perros previsibles: En estos centros hay personas con distintos tipos de carácter y, en ningún caso, el perro debe suponer un peligro”, asegura Vila.