Perros de caza: los mejores amigos de sus propios enemigos

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Perros de caza: los mejores amigos de sus propios enemigos
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La cacería con perros es la primera actividad conocida que realizó en conjunto el hombre con el perro desde su domesticación. Esto data de miles de años atrás donde el hombre se encargó de seleccionar distintas razas, cada una para ciertas tareas en específico.

Las características que debe de tener los perros de caza son:

Instinto: solo aquellos perros ansiosos por la caza son los que buscan con afición e intensidad, haciendo caso omiso del cansancio y las más duras condiciones, ya sean estas climáticas u orográficas.
Fuerza: para poder soportar las duras condiciones de la caza.
• Olfato: si el perro no tiene el olfato suficiente, éste no podrá localizar la presa hasta que la tenga frente a sus narices.
Iniciativa: solo los perros capaces de improvisar son los que salen airosos de las situaciones más adversas que puede presentar una cacería.
Tamaño: es muy importante y depende aún más cuando la cacería trata sobre presas grandes como el jabalí, ya que si este no siente el “peso y la fuerza” de los perros no se inmutaría y permanecería inmóvil en su lugar.
Valentía: solo los perros valientes son capaces de asustar a un jabalí cuando lo encuentran en su lugar. Solo estos se atreverán a encararse al jabalí e incluso morderlo si este se detiene o duda en huir.
Ladrar: aquellos perros que no tengan la inclinación a ladrar no son útiles en algunos tipos de caza. Si un perro que no tiende a ladrar se encuentra con un jabalí, es probable que antes de ladrar avisándole al cazador el avistamiento de la pieza, y de pedir la ayuda de su jauría, éste ataque solo y ponga en peligro su vida.

Dentro de los distintos tipos de perros que se usan para cazar tenemos a los:

Sabuesos: tienen gran capacidad olfativa, pueden salir a cazar solos y son utilizados tanto en caza menor como en caza mayor.
Lebrel: son perros con características más de carrera. Localizan a la presa mediante la vista y luego básicamente todo se trata de una rápida persecución.
Terrier: poseedores de un carácter muy vivo y audaz, son usados más que nada para la caza de alimañas en sus madrigueras.
Pointer: localizan la presa y quedan quietos señalando donde se encuentra.
Cobradores o Retrievers: gran capacidad de buscar y traer sin dañar la presa.
Perro de agua: son perros que tienen preferencia con el agua y son usados para cobrar aves en zonas pantanosas o marinas.
Perro levantador: son perros que hacen salir de su escondite a la presa para que el cazador la pueda ver.

Los galgos por ejemplo, en la antigüedad eran perros de elite, perros que solo podían poseer aquellas familias de altos rangos o muy pudientes. Pero cuando se supo que a esta raza se le daba muy bien la cacería, sufrió una cría indiscriminada. Fue utilizado por los más pobres para cazar, a estos les servía porque eran el único medio por el que podían conseguir comida sin depender de nadie y sin gastar la plata de la que no disponían. Pero cuando estos perros no servían más para realizar la caza, los ahorcaban para matarlos. Ya que los pobres no poseían escopetas (por su alto costo) y ahorcarlos era el método más utilizado. Hoy en día este método se sigue utilizando por puro sadismo. Al terminar la temporada de caza, los cazadores se deshacen de los perros, los más afortunados son abandonados en bosques a su propia suerte, muriendo lentamente de hambre y el resto son asesinados en las horcas.

Tocar el piano

Tocar el piano es el argot por el cual se conoce a ahorcar a los perros. Esta modalidad, bastante cruel, es muy común y tiene dos variantes, una para los perros que tuvieron un mal desempeño durante la temporada y otra para aquellos que cumplieron con las expectativas del cazador. Esto no significa que una sea mejor que la otra, cualquiera de estas técnicas son por igual de horríficas. Los galgos que tuvieron un desempeño malo son colgados del cuello, con sus patas traseras apoyadas y las delanteras apenas rozando el suelo. De esta manera los perros intentan durante horas poder recostarse para descansar pero al asfixiarse vuelven a ponerse en pie, hasta que el cansancio les gana y mueren ahorcados. Aquellos que hayan tenido una temporada buena son colgados del cuellos con sus patas traseras apenas rozando el suelo, para que de esta forma la muerte del animal sea más rápida.

Salta a la vista que a veces una tradición puede más que un sentimiento, ya que incluso un perro que pudo llenar de orgullo a su dueño por haberle conseguido todas las piezas deseadas y haber ganado competiciones, igual va a ser asesinado porque la tradición así lo dice. Es increíble el solo imaginar que si un perro que estuviera siendo ahorcado fuera liberado por alguna razón milagrosa o no humana, este animal igual seguiría siendo e intentando ser el mejor amigo de su propio enemigo.