¿Qué pasa por la mente de un maltratador de animales?

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Lamentablemente, se siguen repitiendo casos de maltrato animal en España y el mundo. Cuando somos testigos de estos actos atroces, en el que un animal es cruelmente vejado y muchas veces asesinado, nos preguntamos qué pasa por la cabeza de estas personas para que sean capaces de descargar su ira contra un ser tan indefenso como un perro, un gato o un caballo (puedes leer Mallorca pionera en España en la lucha contra el maltrato animal).

Podríamos pensar que se trata solo de un descontrol momentáneo, de un arrebato de impulsividad. Y puede que en algunos casos sea así. Sin embargo, de acuerdo a los estudios de especialistas dedicados a evaluar el comportamiento del ser humano, ha quedado comprobado que la mayoría de las personas que han maltratado alguna vez a un animal, padecen de un desorden psicológico. No quiere decir que estén desquiciados o totalmente enfermos de la mente. Ocurre que en su psique algo no anda bien, ya que sienten placer al golpear a un individuo que no puede defenderse. Y la bizarra satisfacción aumenta a medida que el animal se muestra más indefenso. Es una afirmación que le eriza la piel a cualquiera.

No hay justificación

Sin embargo, el psiquiatra Alan Felthous aclara que no se deben tratar a los maltratadores de animales como enfermos mentales, porque no lo son. Es una conducta que se puede controlar si se tiene el debido interés. El facultativo acota que la mayoría de las personas suelen aprender la lección tras un duro castigo, como una sanción económica o la cárcel. Por tanto, lo que comenta Felthous debe ser un incentivo para todas las fundaciones y asociaciones animalistas a mantenerse en pie de lucha, ejerciendo presión en las autoridades de su comunidad para que las leyes contra el maltrato animal sean cada vez más estrictas.

En España hemos celebrado en los últimos meses los avances en materia de protección animal que se han suscitado, con duras sanciones hacia los maltratadores, que incluso han terminado en la cárcel. El gobierno también parece estar tomando conciencia, pues se ha suscrito a importantes acuerdos internacionales en pro de los animales.

Pero no es suficiente, ya que siguen ocurriendo hechos atroces en nuestro país. El mes pasado dos perros fueron hallados en contenedores de basura (en Madrid y otro en Murcia), heridos y luego de ser objeto de las más terribles vejaciones.

Un problema complejo

La lacra del maltrato animal es un problema mucho más profundo y complejo del que parece a simple vista. De hecho, ya está comprobado que un enrome porcentaje de los asesinos y violadores, dieron sus primeros pasos en la criminalidad maltratando a un animal. Primero se mata a un animal y luego a una persona. Así parece ser la macabra fórmula. La antropóloga Margaret Mead (1964) asegura que «una de las cosas más peligrosas que le puede pasar a un niño es matar o torturar a un animal y salirse con la suya». La especialista recuerda que casi todos los niños atraviesan una etapa de crueldad “inocente”, en la que son capaces de lastimar a insectos y a otros animales en el proceso de explorar el mundo y descubrir todas sus capacidades.

No obstante, con la debida orientación por parte de los adultos, en los niños se puede generar un sentimiento de sensibilidad hacia los animales, haciéndoles entender que no está bien hacerles daño.

Qué motiva a los maltratadores

El psiquiatra Felthous lideró una investigación para determinar qué motiva a una persona a maltratar a los animales. Se trató de procedimiento muy acucioso y metódico, en el que se entrevistaron a decenas de individuos que alguna vez tuvieron problemas con la justicia por haber maltratado a un animal.

Estos fueron los resultados de la investigación. Alguien puede maltratar a los animales para:

  • Drenar el dolor o la frustración
  • Demostrar poder y autoridad en su familia
  • Enseñar sumisión
  • Infundir temor
  • Hacer daño a la familia involucrada en el abuso
  • Sentir placer al ver sufrir a otro
  • Forjar una imagen de persona ruda e insensible
  • Llamar la atención
  • Eliminar la competencia por la atención

Felthous alerta a la comunidad para que se mantenga muy atenta ante los maltratadores de animales, ya que representan un potencial peligro para la sociedad. Alguien que guarda resentimientos y rencores del pasado y es capaz de canalizarlos contra un animal, fácilmente también puede hacerlo en detrimento de una persona.

El psiquiatra acota que los maltratadores de animales representan un riesgo especial para los niños, puesto que son criaturas indefensas como los perros o gatos.

No podemos ser indiferentes

Muchas personas se muestran indiferentes ante los casos de maltrato animal, ya que la sienten como una realidad muy ajena a ellos. Pero no es más que ignorancia. Los estudios han determinado que el 21% de los casos de crueldad animal también involucran violencia doméstica de alguna forma. En muchas ocasiones primero ha sido golpeada una persona y luego el animal que se hallaba en el lugar.

En el 13% de las ocasiones, el maltratador obliga a una persona a observar el acto de crueldad hacia el animal. El 7% de las veces el acto de crueldad animal incluye violencia hacia algún niño. Y el 1% involucra maltrato hacia personas de la tercera edad.

Como podemos observar, el maltrato animal es un problema mucho más grave y ramificado de lo que parece a priori. Por tal motivo resulta tan importante que la sociedad tome consciencia y se mantenga muy alerta sobre los actos de violencia hacia los animales que ocurren a su alrededor, ya que podrían desencadenar en algo mucho peor.

El hecho de que un animal resulte maltratado ya representa algo bastante grave, pero cuando una persona también se ve afectada, entonces todo cobra mayor relevancia. Máxime si un niño se ve involucrado.

Al proteger a los animales también los cuidamos a nosotros mismos.