En Ourense esperan por el castigo a un hombre que le rompió el cráneo a su perro con un cincel

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El maltrato animal está tipificado en el artículo 337 del Código Penal donde se define qué se considera maltrato animal (menoscabar gravemente la salud por cualquier medio o procedimiento) y qué penas llevan aparejadas la comisión de este tipo de delitos (desde prisión hasta la inhabilitación para la tenencia o el desempeño de cualquier oficio relacionado con animales).

En Ourense se han dado a conocer dos casos realmente terribles de maltrato animal. En 2014 se produjo la última condena, cuando Enrique D.R., vecino de Ribadavia, fue condenado a tres años de prisión por cortarle el pene a un perro llamado Shin Chan. El animal había montando a una perra de raza podenco de su propiedad que estaba en celo.

El más reciente ha sido el de un vecino de la avenida de Buenos Aires, en el barrio de A Rabaza, quien fue detenido por la Policía Local por un presunto delito de maltrato animal y luego quedó en libertad con cargos.

El acusado agredió con un cincel a su perro, un setter inglés, según él mismo reconoció. El objeto de hierro con el que fue golpeado le provocó un fuerte traumatismo craneoencefálico con secuelas de por vida: crisis epilépticas. Además, la versión policial asegura que el animal fue introducido en una bolsa de basura y arrojado al contenedor. La policía recibió una llamada ciudadana, y se comprobó que dentro del contenedor se sentía respirar dentro de un saco de color verde, cerrado. En el interior se encontraba un perro malherido, con varios golpes en la cabeza.

La asociación Progape, encargada de la perrera municipal, atendió al animal por petición de los agentes policiales. El perro fue rebautizado como Balú. La consternación invadió ese lugar de apoyo. “Es de las diez cosas más salvajes que hemos visto”, asegura la secretaria del colectivo, Julia Page. Le resulta imcomprensible “que un ser humano pueda hacer algo así; hay personas que necesitan animales porque necesitan a alguien para pegarle”.

La reciente reforma del Código Penal, con la aprobación de la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, que entró en vigor el 1 de julio de 2015, contempla el artículo 337, mencionado al principio. Bajo esta modificación, este es el primer caso en el Concello de Ourense de detención por presunto maltrato.

Según explicó la fiscal de Medio Ambiente de Ourense, Carmen Eiró, la regulación del artículo 337 incluye desde julio penas más duras: “Hasta 18 meses de prisión si el animal muere y una pena de inhabilitación especial de dos a cuatro años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales. Y entre siete meses y medio y un año de cárcel si sobrevive, porque se trata de un maltrato agravado, además de la inhabilitación especial que va de un año y un día a tres años”.

El Código Penal ahora impone penas en su mitad superior en caso de que se hubieran utilizado armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o formas concretamente peligrosas para la vida del animal (en este caso un cincel). Aunque también en el caso de que medie ensañamiento o si se hubiera causado al animal la pérdida o la inutilidad de un sentido, órgano o miembro principal.

La reforma del artículo 337 castiga también a aquellos que abandonen a un animal en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad.

Fiscal pide pena máxima

El juzgado imputó al dueño del perro, Carlos F.L., un delito de maltrato animal doméstico y abandono en base al atestado policial. La fiscal reclama un año de prisión por un delito de maltrato así como seis meses multa, a razón de 12 euros al día, por el abandono. En ambos casos, la máxima pena prevista por el Código Penal para esta infracción penal.

De igual manera, la petición de pena lleva pareja la prohibición de ejercer profesión, oficio o comercio que tenga relación con animales así como la tenencia de los mismos durante un total de cuatro años (el tiempo máximo previsto para el delito de maltrato animal).

El maltrato a animales ha ido adquiriendo cada vez más peso en el servicio de delitos medioambientales de la Fiscalía de Ourense, que abarca las diligencias incoadas contra la ordenación del territorio, patrimonio cultural, medio ambiente, contra la flora y la fauna y los incendios forestales. Según consta en la última memoria hecha pública este año, en 2014 se tramitaron 25 procedimientos judiciales por malos tratos a animales domésticos.

La fiscal encargada del servicio, Carmen Eiró, considera que “el maltrato animal en España es un problema social grave y con raíces muy profundas, en el que aún queda un largo camino que recorrer respecto a nuestro vecinos europeos”.

Echando mano de los datos que maneja, subraya que las cifras que arroja el maltrato de perros y gatos “son estremecedoras, ya que alrededor de 200.000 son anualmente víctimas de abandono y malos tratos”.

Mención especial hace Eiró de los casos de los perros destinados a la caza “galgos, podencos, bretones, barcos y otras razas que son desgraciadamente utilizados como herramientas de usar y tirar y miles de ellos son abandonados o asesinados de forma cruel al terminar la temporada cinegética”.

Las cifras

Las cifras no son alentadoras. Según la Fundación Afinity en 2013 se abandonaron 141 mil animales. Las protectoras no creen que esa cantidad haya bajado. Todo lo contrario. Consideran que esa cifra va en aumento.En esta Infografía Estudio de Abandono y Adopción 2014 se pueden ver los números con detalle.

Sergio García, portavoz de la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid (Fapam), ofrece otro dato que también es digno de ser evaluado. Asegura que desde 2006 ha aumentado un 20% el número de animales recogidos. “Esto significa que hay más medios y recursos para poder hacer ese tipo de intervenciones. La cifra de abandonos se mantiene estable porque no se ha hecho ningún tipo de política“, considera. Lo que más se abandonan son perros.

Sin embargo, apunta que las adopciones también ha crecido durante 2014: 54%. Durante ese año se abrieron 681 procedimientos judiciales por casos de maltrato animal.