Los animales de compañía necesitan vivir vida de animales

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Es cierto que las mascotas deben ser tratadas como un ser más, y miembro inexorable de una familia. Asimismo, es valedero todo el cariño del mundo para dicho animal, el cual fomenta la salud física y anímica del humano; no obstante, se recomienda no abusar en el trato hacia éste, a fin que no adopte conductas especialmente extrañas.

De ese modo, todas estas muestras de cariño hacia las mascotas podrían no ser tan beneficiosas en pro de su desarrollo, ya que algunas actitudes de sus propietarios para con ellas, pudieran alterar la forma de ser, sin que llegue a convertirse en el esperado de un perro o gato cualquiera, solo por citar par de ejemplos.

De hecho, la profesora Silvia Arrau, de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad del Pacífico, indicó al portal mexicano 24 Horas que los animales no deben ser humanizados, debido a que “les afecta, ya que parte del respeto del animal es aceptar que es un animal y por ello su comportamiento”.

“Intentar que el perro se comporte como un humano le puede causar timidez extrema, agresividad y otro tipo de alteraciones que incluso, hacen que el propio dueño rechace a su perro con el pasar del tiempo”, agregó Arrau.

Por otro lado, Verónica Navarrete, de profesión psicóloga, explicóal ABC de España que es muy típico que la sociedad global, en América, Europa o cualquier otro sitio, se apegue a la tendencia de querer humanizar a la mascota motivado a que no encuentra en otras personas el afecto que busca.

“Sin ser capaces de mantener los espacios propios de la mascota, estamos frente a un espacio poco sano en que se olvidan de las necesidades y características propias del animal y se le atribuyen las que el dueño cree requiere como ropa, masajes, paseos en carro y llevarlos a eventos deportivos y de espectáculos, traslados en buses y más”, indicó Navarrete.

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Con ese trato, los animales se olvidan de buena parte de las necesidades básicas de su raza, aunado a que, evidentemente, quedan a disposición de su dueño y amoldados más a ellos que al ADN interno, y de las raíces de la propia mascota.

No cambiar la filosofía de la mascota

La conclusión parece más fácil de la que es, pero tampoco es de otro planeta: adquirir una mascota representa darle un trato digno al animal, como un miembro más de la familia, pero, siempre considerando que no deja de ser una especie distinta a la humana, que necesita llevar a cabo su filosofía natural de vida.