¡Justicia para el Podenco en Lanzarote y otros muchos!

España podenco caza

Hace un par de semanas en una de las calles principales de una ciudad Canaria, un parroquiano miró a un animal a lo lejos, le pareció ver la figura de un perro, poco a poco se le fue acercando; el que parecía cuadrúpedo no se movía.

El hombre se le acercó un poco más y descubrió de qué se trataba: era un perro hembra podenco, uno de los perros con mejores habilidades visuales y olfativas para la caza. Se le acercó más y lo tocó. El animal no se movía, no podía. Tenía tres heridas contundentes en el cerebro, no podía abrir los ojos y el cuerpo lo tenía llagoso con heridas contaminadas por larvas de mosca, y una grave infección en gran parte de la cabeza y cuerpo.

La apariencia de tratarse de un perro de caza y con dueño, hizo que el hombre lo levantara y lo llevara ante una clínica veterinaria cercana. Allí, la doctora de turno comenzó la tarea de los primeros auxilios. Le lavó la cara al animalito. Se dio cuenta de que era hembra y le puso por nombre Angelique. Sería al día siguiente cuando la doctora, luego de hablar con la prensa y las autoridades se enteraría del verdadero nombre y original de la perra: Tata. También al otro día fue cuando, después de la nueva lavada de ojos, la doctora supo que la perra no veía a causa de las heridas contundentes en el rostro perruno donde se detectaba el daño hecho en cada órbita por algo filoso. Tuvo que extirparle los ojos para prevenir una infección mayor.

Ocurrió así

La tranquilidad de la isla se vio interrumpida cuando el día 23 de noviembre la prensa de Lanzarote (tercera isla más poblada después de Tenerife y Gran Canaria) sacó a la luz el suceso, el cual conmocionó a la provincia de Las Palmas y a España en general. La noticia se espació en un santiamén, los titulares reseñaban “Una perra queda ciega en Lanzarote tras ser golpeada”, “Le fracturaron cabeza a una podenco”. Por las noticias de ese día y las de los siguientes la comunidad se enteró de que la médico veterinaria que atendió a la Tata-Angelique trabajaba para la asociación protectora de animales The Kennel Club. Esta, a su vez, interpuso una denuncia ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.

La Guardia Civil informó de algunas actuaciones del caso, subrayando: “La Guardia Civil, junto con la Unidad de Protección Animal de la Policía Local de Arrecife, identificó al dueño del animal a las pocas horas de su hallazgo gracias a la información del microchip del podenco… Se trata de un hombre de 48 años de edad, iniciales J.L.A.R. y vecino de Lanzarote, que no tiene antecedentes por hechos similares”.

Luego, dentro de la consternación del caso, se ha hecho una recolecta por las redes, luego de que la foto de Tata-Angelique circulara; se llegó a recoger hasta 3.000 euros dados por infinidad de personas que de repente hicieron donaciones, otros se comprometieron a ayudar a la perra en el futuro, mientras, la comunidad de Lanzarote intentaba pasar la página. Por su parte, las redes sociales se llenaron de denuncias, de comentarios de todo tipo respecto del caso, pues las asociaciones de defensa de animales, así como la Guardia Civil indicaron que resulta “muy difícil probar” quién le infligió las heridas al animal, por lo que a su dueño no se le pueden imputar las lesiones, “pero sí el abandono”.

Resulta interesante destacar que el nombre de esta podenco (Tata) se encuentra en la base de datos de Zoocan, que es el Registro Canario de Identificación Animal; la herramienta que a través de Internet permite a los veterinarios de Canarias hacer la identificación animal. Cada microchip (como el encontrado en el cuello de Tata) posee 15 dígitos donde están reseñados los datos del dueño del animal que son enviados, en casos como el presente, a todas las clínicas.

Sanción para el agresor

El caso de Tata aparentemente está solucionado en cuanto a la justicia se refiere, pues la prensa ya tiene la noticia de que el dueño de la perra Tata ha sido condenado por el delito de abandono de animal doméstico. El autor, deberá pagar una multa de 360 euros y estará inhabilitado por 6 meses para tener animales y ejercer cualquier profesión relacionada con la custodia de animales. Además, Tata dejará de estar oficialmente bajo su custodia.

Luego de la sentencia del tribunal que juzgó al dueño de Tata se dejaron escuchar posiciones encontradas en la red: “qué injusticia”, “estamos en el país de las corridas de toros”, “con razón, ese juez no sabe lo que hace”, “no se puede culpar a alguien a quien se le escapó el perro”…

Ahora bien, lo que llama poderosamente la atención es que de acuerdo al chip de Tata, “la Guardia Civil también informa que el animal tuvo cuatro propietarios diferentes en los últimos seis meses y que todos la utilizaron para la caza”.

En otras palabras, se asoma de nuevo la problemática mundial del abandono y maltrato de animales, esta vez en la forma de los perros utilizados para la caza.

En tal sentido, creemos prioritario que, así como conocimos la historia de Tata, imaginemos las historias reales de millones de perros y gatos que por miles de calles de todo el mundo, experimentan el abandono y en muchas ocasiones, incluso el maltrato por parte de seres humanos. Dada la magnitud de la problemática, es urgente la adopción de más medidas por parte de los responsables de planificar políticas públicas y sociales, especialmente relacionadas con el trato que debemos darles a los animales.