Conoce la hipertensión felina, un riesgo sigiloso que afecta la salud de tu gato

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Existe una dolencia llamada hipertensión que es muy común y afecta la presión arterial de los humanos. No obstante, este problema de salud no es único en las personas. De hecho, los animales de compañía, como los gatos, también la pueden sufrir y se le denomina hipertensión felina. Esta enfermedad tiene un riesgo de incrementarse en los gatos a partir de los siete años de edad y puede tener efectos negativos en su salud.

Debido a que la hipertensión felina es una enfermedad que no es muy común que se mencione, aquí compartiremos información acerca de este trastorno que puede afectar a tu felino. De esta manera, tendrás un panorama más claro de cómo puede manifestarse esta dolencia y así podrás ayudar a tu gato en el caso de que presente hipertensión felina. Además, evitarás las consecuencias peligrosas que afectan gravemente su salud.

La Hipertensión felina es una enfermedad peligrosa

La hipertensión felina es una presión enormemente alta de la sangre sobre la pared de las arterias del animal. Es una enfermedad crónica, silenciosa y con un gran riesgo para la salud de un gato, sobre todo si supera los siete años de edad. La hipertensión felina puede pasar de ser asintomática a presentar síntomas graves que disminuyen considerablemente la calidad de vida del animal.

En los gatos, se considera hipertensión felina cuando los valores de presión arterial exceden los 150/90 mm Hg. Sin embargo, los veterinarios señalan, que aunque esa cifra es tomada de referencia, existen factores fisiológicos como la raza, sexo, peso y edad, que contribuyen en el valor arterial de cada animal. Por esa razón, la manera más segura de controlar los cambios de tensión de un felino, es la toma periódica de la tensión por un veterinario para obtener su perfil individual.

El método más usado para tomar la tensión es el Doppler, una técnica sencilla y rápida, y que no causa molestia al animal. De producirse una elevación de la tensión y prolongarse en el tiempo, el gato comienza sentir diversos cambios. Uno de los cambios más notables es su comportamiento. El animal puede experimentar apatía, usa el arenero de diferente forma, hiperactividad, pérdida de peso y parpadeo frecuente debido a que la luz comienza a molestarle.

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Riesgo de no tratar la enfermedad y su prevención

Si la hipertensión felina no es tratada a tiempo ni de manera adecuada, originará problemas graves que pueden dañar el sistema nervioso, la vista y el corazón del peludo. El gato puede sufrir inflamación, desprendimiento de la retina y hemorragias intraoculares que pueden provocar pérdida total de la visión. Los daños en el sistema nervioso y el cerebro se manifiestan con un andar tambaleante y desorientación, además de un paro cardíaco al verse comprometido el riego sanguíneo.

Dado el peligro y riesgos que suponen la hipertensión felina, los expertos recomiendan llevar al gato periódicamente al veterinario, sobre todo si el animal tiene más de 7 años. El profesional puede tomar la tensión del gato desde la base de la cola o en una de sus extremidades y diagnosticar de manera precoz la hipertensión y con ello aplicar un tratamiento que se adecue al problema del animal.

Probablemente sea un tratamiento de por vida, pero eso evitará que el gato sufra los peligros, en algunos casos irreversibles, que puede causar esta enfermedad. Además, el tratamiento debe estar acompañado de una dieta saludable, así como estimular el ejercicio físico.