En España cada vez más municipios prohíben los circos con animales

tigres circo

El tema de los circos con animales es álgido en España. Aún cuando nuestra nación figura en el grupo minoritario que aún permite a los animales en este tipo de espectáculos, cada vez más regiones imponen el rechazo y la prohibición. En diciembre de 2014, se contabilizaban unos 170 municipios que se habían declarado “libres” de circos con animales. Para 2015, esa cantidad se ha multiplicado hasta alcanzar más de 230. Como no existe una legislación común para todo el país, se aplican normativas locales o regionales.

España es uno de los países de la Unión Europea que todavía permite la utilización de animales con fines comerciales y de entretenimiento en circos. Austria, Bélgica, Países Bajos, Bulgaria, Suecia, Eslovenia, Finlandia, Chipre, Portugal, Malta, la República Checa, Hungría, Grecia, Dinamarca y Polonia (además de Noruega), son algunos de los países que ya adoptaron la prohibición.

Desde la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales, dicen tener registros documentados de maltrato a los animales.

Miriam Martínez, la portavoz de Faada emitió su opinión al respecto: “No se trata solo del maltrato, sino del comercio de animales y de la imagen de que son un producto para nuestro entretenimiento”.

Actualmente el delito de maltrato animal viene recogido en el Código Penal con la siguiente redacción: “Será castigado con la pena de 3 meses y 1 día a un 1 de prisión e inhabilitación especial de 1 año y 1 día a 3 años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales, el que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente, causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud o sometiéndole a explotación sexual, a un animal doméstico o amansado, un animal de los que habitualmente están domesticados, un animal que temporal o permanentemente vive bajo control humano, o cualquier animal que no viva en estado salvaje”.

Más allá de las formas de maltrato más extremas, y definidas y penadas en el Código Penal, los animalistas defienden que la mera cautividad y vida en un circo ya es un problemas para estos animales “que siguen teniendo necesidades fisiológicas que en los circos no se pueden satisfacer”.

La defensa de los cirqueros

Aunque el Ayuntamiento de Madrid, anunció el pasado 16 de enero la intención de plantear una nueva ordenanza de tenencia y protección de animales que podría prohibir los circos con animales en la capital, las asociaciones que agrupan a las compañías que ofrecen este tipo de espectáculos, han levantado su voz de protesta y esgrimen argumentos como el dinero que aportan al fisco y la popularidad expresada en tiques vendidos.

Vicente Barrios, presidente de la Asociación de Circos Reunidos asegura que “los animales de circo y espectáculos se rigen por directivas comunitarias, que son leyes de rango superior a las ordenanzas municipales”. Y añade: “No tienen la potestad de prohibir”. El gremio que reúne a los principales cirqueros, sostiene que se respetan los derechos de los animales y se califican de “injurias” las acusaciones de maltrato. De acuerdo con Barrios,  en las denuncias se emplean imágenes de los circos de los años 60 y 70, y desde las asociaciones animalistas se habla de cosas que ya no suceden. “No se ha levantado acta por maltrato en ninguno de los circos que forman parte de la Asociación”.

Respecto a los entrenamientos para los números, Barrios asegura que no hay nada que pueda calificarse de maltrato. “Estos animales si no los tratas con cariño no aprenden nada; al contrario”.

“Nosotros somos un colectivo feliz, que hacemos reír a la gente, y que hemos criado a nuestros animales con biberón”. Y añade: “¿Sabes lo que es maltrato animal? Ponerle un abrigo a un perro, que no transpira”, apunta Barrios, que trabaja como domador de tigres y veterinario.

Los circos están sujetos ya actualmente a una regulación que, aunque varía según cada Comunidad Autónoma, incluye visitas periódicas del Seprona (la unidad de animales de la Guardia Civil), además de inspecciones de los cuerpos sanitarios de los Ayuntamientos y de las consejerías de Medioambiente y Agricultura de cada Comunidad Autónoma. “Estamos encantados con la regulación”, asegura.

Los cirqueros y empresarios de este tipo de espectáculos, también aducen que su aporte al fisco es importante y que la mejor muestra de la potencialidad de este ecpectáculo y el apoyo que encuentra en las masas es la cantidad de entradas vendidas.

Según sus datos el año pasado se vendieron en España 60 millones de tiques. En este sentido creen que las posiciones defendidas por los animalistas y estos ayuntamientos son minoritarias. “En Las Ventas lo máximo que ha habido son veinte personas”.

Además, reivindican la importancia económica de su sector. “En la Feria de San Isidro la Comunidad de la Madrid recauda entre 5 y 7 millones de euros solo de IVA”.
En un colectivo normalmente disperso, la ‘ofensiva’ legal ha servido para que se organicen y pongan en común sus intereses. De hecho la Asociación Circos Reunidos tiene apenas algunos meses de vida, pero ya desarrolla una gran actividad. Según su presidente tienen ya interpuestas 300 querellas por injurias.

Cada vez menos comunidades

Como ya mencionamos, actualmente en España, hay 230 municipios “Libres de Circos con Animales”. De los más recientes en sumarse, está Córdoba, que es uno de los dos municipios andaluces en adoptar la medida y uno de los más de dos centenares en el país en hacerlo.

“Es contrario a la dignidad humana causar sufrimiento o muerte a los animales innecesariamente”. Son palabras del Papa Francisco al presentar su encíclica ‘Laudato Si’ que ha llegado a ser citada durante la moción aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba contra el maltrato animal.

Urgen los santuarios

Uno de los objetivos que persiguen las asociaciones en pro  de los animales es el de devolver a estos seres a su hábitat natural, aunque admiten que no será posible en el futuro inmediato.

Desde Faada e Infocircos recalcan que su objetivo es terminar con este tipo de espectáculos, aunque admiten que, a medio plazo, sería difícil reintroducir a estos animales nacidos en cautividad en el medio natural. “No han aprendido. A menudo los separan de su madre nada más nacer para entrenarlos”. Según ellos lo que habría que hacer es buscar “santuarios, lugares donde estos animales puedan estar bien”.

El debate sigue candente, mientras más comunidades se sensibilizan con los animales, nuestro país es de los pocos países de la Unión Europea, que aun no ha tomado medidas drásticas en este sentido.