En España ha disminuido la experimentación con animales, pero aún hay tarea por hacer

experimentación animales

Aunque aún no hay un acuerdo que satisfaga las expectativas de los defensores de los animales y de quienes están a favor de los experimentos científicos que se hacen con ellos para probar medicinas y otros avances científicos, por ahí surgió una información que le da un punto a favor a los defensores de los derechos de esos seres vivos sin raciocinio.

El ministerio de Agricultura de España entregó un documento a algunas organizaciones científicas con datos pormenorizados por primera vez por imposición de una nueva directiva europea. Según ese texto, durante 2014, los científicos españoles han usado algún animal de experimentación en 808.827 ocasiones, un número inferior al de 2013, fecha en la que los datos de entonces, expresados en términos de número de animales usados, era superior y estaba en los 920.458. En 2009, fueron 1,4 millones.

Si bien la disminución de los usos de animales en la experimentación es baja, es un avance que la cifra haya disminuido. Otro aspecto que se puede considerar es que más de la mitad de las pruebas causaron un nivel de sufrimiento leve, para un total de 425.794.

La lupa debe ponerse en los 62.579 usos que causaron daños severos a los animales y los casi 100 mil seres vivos que no tuvieron recuperación alguna. 

Los animales más usados son roedores (ratones, ratas y conejos); peces: aves de corral. En una menor cantidad figuran: gatos, perros, cerdos, ovejas y 457 macacos.

El último informe español coincide con la tendencia a la baja que ha tenido la experimentación animal en la Unión Europea. El número total de animales utilizados para experimentación u otros fines científicos se situó justo por debajo de 11,5 millones en 2011, lo que supuso una reducción de más de medio millón de animales respecto a 2008, según el último informe de la Comisión Europea.

Pero, lamentablemente, no todas las razones son éticas ni de protección de las especies. Experimentar con animales implica un elevado costo, según lo han afirmado los expertos. “Debería verse una reducción en el uso de animales año tras año, debido a la aplicación de las 3 R”, explica el veterinario Antonio Martínez, presidente de la Sociedad Española para las Ciencias del Animal de Laboratorio (Secal). Las 3 R corresponden a: reemplazar por cultivos celulares o simulaciones informáticas el uso de animales cuando sea posible, reducir el número de animales empleados a los estrictamente necesarios y refinar los métodos empleados para mejorar el bienestar animal.

Organizaciones unidas

La Secal es una de las 191 instituciones que han firmado un manifiesto, promovido por la Asociación Europea para la Investigación Animal, en apoyo de la nueva directiva europea 2010/63/UE, dedicada a la protección de los animales utilizados con fines científicos. La declaración, que defiende “el uso responsable” de animales en la investigación médica y veterinaria, está firmada por las principales organizaciones españolas, como la Confederación de Sociedades Científicas de España; y europeas, como el Imperial College de Londres.

La mayor parte de los más de 800.000 usos de animales se motivó por investigaciones sobre el cáncer y los sistemas gastrointestinal, nervioso y cardiovascular. En la UE está prohibida desde 2013 la venta de cosméticos probados en animales. El hecho de que las pruebas se hagan para fines médicos nos coloca como defensores de los animales en una encrucijada. Sin embargo, creemos que se puede luchar porque cada vez el uso de las especies sea el estrictamente necesario.

La lucha debe seguir

En junio, la Comisión Europea rechazó por  considerar prematura la iniciativa ciudadana Stop Vivisection, respaldada por 1,17 millones de firmas, que pedía el fin de la experimentación científica con animales. “Prácticamente todos los protocolos actuales para la prevención, curación y control de las enfermedades, de los antibióticos a las transfusiones de sangre, de la diálisis al trasplante de órganos, de las vacunas a la quimioterapia, de las operaciones quirúrgicas de corazón a la sustitución de huesos y articulaciones en cirugía ortopédica, se basan en el conocimiento obtenido mediante investigaciones realizadas en animales de laboratorio”, recordó en febrero la Confederación de Sociedades Científicas de España.

Los argumentos aún son muy fuertes, pero las organizaciones científicas también han dejado claro que el desarrollo de métodos alternativos ha ido en ascenso. Algunos ejemplos son el uso de líneas celulares humanas y modelos informáticos. Creemos firmemente que los científicos deben seguir impulsándolos.

Iniciativas a imitar

Aunque es difícil, no es imposible descartar el uso de animales en experimentos. En Inglaterra, por ejemplo, están los laboratorios Pharmagene, en Royston, Inglaterra, compañí­a que usa exclusivamente tejidos humanos y modelos por ordenador en el desarrollo de medicamentos y pruebas de productos. Pharmagene estudia cómo los medicamentos afectan a los genes humanos y sus proteí­nas, mediante biologí­a molecular, bioquí­mica y farmacologí­a analí­tica. Mientras algunas compañí­as usan tejidos animales para estas investigaciones, los cientí­ficos de Pharmagene creen que el proceso es mucho más eficiente usando tejidos humanos. “Si tenemos información sobre genes humanos, ¿cuál es el sentido de recurrir a los animales?”, ha dicho el cofundador de Pharmagene, Gordon Baxter.

Los investigadores pueden ahora cultivar células en una membrana y monitorear eléctricamente los cambios de las células que han estado expuestas a los quí­micos y así evitan aplicar químicos en los ojos de los animales para pruebas de toxicidad. Además, se ha comprobado que los cientí­ficos también pueden usar modelos matemáticos y por ordenador, para predecir la toxicidad de las sustancias, basándose en sus estructuras quí­micas y propiedades. Los avances son muchos y esperamos que cada vez sean más.

Menos inversión y menos daño

Las pruebas que no utilizan animales son generalmente más económicas, rápidas y precisas que las que utilizan animales. De hecho, esa es una de las razones por las cuales las pruebas en especies han disminuido. Más allá de la ética, la razón económica siempre pesa. La lucha debe emprenderse porque además de la inversión monetaria se tomen en cuenta los derechos de los animales, que al fin y al cabo son tan habitantes de este planeta como lo son los hombres. La diferencia es que no pueden defenderse de estas prácticas por sí mismos. Para eso, estamos nosotros, los fieles defensores de los animales.